Pillion no fue solo la película más «hot» de Cannes 2025; es el manifiesto estético que el cine queer necesitaba para reclamar la herencia de Touko Laaksonen.


En el cine contemporáneo, el BDSM ha sido retratado a menudo bajo el filtro de la patología o del romance edulcorado para el consumo masivo. Sin embargo, Pillion, la nueva joya de A24 presentada en Un Certain Regard, rompe ese ciclo. Lo hace mirando hacia atrás, específicamente a las sombras de cuero y los trazos hipermasculinos de Tom of Finland, para construir una narrativa donde la sumisión no es debilidad, sino una forma radical de autodescubrimiento.

La película, que le valió a Alexander Skarsgård y Harry Melling una ovación de siete minutos en el Palais des Festivals, se aleja de la gratuidad para abrazar una «dignidad kinky» que rara vez vemos en pantalla grande.

La estética del cuero: Entre la fantasía y la realidad

Si Tom of Finland revolucionó la cultura visual del siglo XX al transformar al policía, al marinero y al motociclista en iconos de libertad sexual queer, Pillion lleva esa iconografía a la carretera. La dirección de arte de la película no oculta su deuda con Laaksonen: el Ray de Skarsgård no es solo un motociclista; es el arquetipo del «macho alfa» de las ilustraciones de Tom hecho carne, envuelto en látex y misterio.

Pero donde los dibujos terminan, la película de Harry Lighton comienza. Pillion utiliza esta estética no como un disfraz, sino como el lenguaje con el que Colin (Melling) aprende a hablar por primera vez. La película explora la transición de Colin de ser un hombre invisible en una sociedad gris, a ser un protagonista en un mundo de sombras, texturas y poder compartido.

¿De qué trata Pillion? El contrato de la libertad

La trama nos presenta a Colin, un hombre cuya vida ha sido un ejercicio de pasividad. Todo cambia cuando conoce a Ray, el enigmático líder de una comunidad de motociclistas queer. La sinopsis oficial es engañosa por su sencillez: «Un hombre sin rumbo se deja llevar cuando un motociclista lo toma como su sumiso».

En realidad, Pillion es un drama psicológico denso sobre el consentimiento y el autoconocimiento. A medida que Ray introduce a Colin en el BDSM, la película cuestiona:

  • La sumisión: ¿Es Colin más libre cuando obedece a Ray que cuando «obedecía» a una vida que no le importaba?
  • La subcultura biker queer: Un espacio de protección y transgresión que sirve como refugio frente a la heteronormatividad.
  • El humor dentro del fetiche: Como bien dice su director, la película busca que te rías y te sientas «horny», recordándonos que el sexo, por muy oscuro que parezca, es una celebración vital.

«Skarsgård y Melling son magníficos. Han logrado capturar la vulnerabilidad que existe detrás de la máscara de látex«, apunta IndieWire.

Un reparto que entiende el riesgo

El casting es, quizás, el mayor acierto de la cinta. Alexander Skarsgård (The Northman) utiliza su imponente físico para proyectar una autoridad que nunca cae en la caricatura, mientras que Harry Melling culmina su transformación actoral lejos de su pasado en la saga de Harry Potter. Acompañados por veteranos como Douglas Hodge y Lesley Sharp, el elenco dota a la historia de una humanidad que evita que el fetiche opaque al sentimiento.

¿Cuándo verla?

Tras su paso por Cannes y su estreno en Estados Unidos este febrero, se espera que Pillion llegue a las salas de México y el resto de Latinoamérica en marzo de 2026. Es una cita obligatoria para quienes buscan un cine que no pida perdón por su intensidad ni por su belleza.


Pillion no solo es una película sobre sexo; es el reconocimiento de que nuestras fantasías más profundas son, muchas veces, el mapa más honesto hacia quienes somos realmente.